• José María Marco

José María Marco


    Azaña me dio la oportunidad de volver a ser español. La frase puede parecer absurda. Lo es. Pero el patriotismo de Azaña, precisamente por su naturaleza enrevesada, me abría una vía para reconocerme en una historia que me había sido inculcada con veneración desde muy pequeño, desde antes que yo hubiera tenido conciencia de ella, pero contra la que se había aliado la adhesión al inconformismo obligado de los años 70 y la soberbia de carácter, reforzada por una educación a la francesa en Madrid.

    Así llegué a dos momentos culminantes, cara y cruz de un mismo cambio. En 1990 se celebró la exposición sobre Azaña que organicé como comisario en el Palacio del Retiro de Madrid. Era el mismo recinto en el que mi abuelo, compromisario entonces por el Partido Socialista, había votado a Azaña para presidente de la República. Es verdad que idealicé bastante a don Manuel, porque dejé de lado las consecuencias de sus actos que no quería ver. Pero tampoco oculté ningún dato de su trayectoria, y apelé, con plena conciencia, a un sentimiento patriótico de reconciliación nacional. Reproducía sin darme cuenta la atmósfera de mi casa, de niño. Fue un gran éxito, y a la inauguración acudió casi todo el mundo que tenía algún interés en Azaña. Don José Prat llegó a decirle a Federico Jiménez Losantos, con su peculiar sorna desengañada e ingenua, que su sitio estaba en… el Partido Socialista.


    José María Marco colabora regularmente en La Razón, Libertad Digital, La Mañana (Cadena COPE). Escribe también en Revista de Occidente, Noticiero de las Ideas, FAES Cuadernos de Pensamiento Político, entre otros. Ha sido secretario de redacción de las revistas Dezine (1979-1981) y La Ilustración Liberal (1999-2000). También fue miembro del Consejo de Dirección de ABC y del Consejo Editorial de La Gaceta de los Negocios, así como miembro del Consejo Asesor de FAES. Durante el curso 2004-2005 fue Visiting Researcher en Georgetown University, Washington, D.C.